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Ayuda Psicológica

Broseta

Hoy en día son cada vez más frecuentes los casos en que las personas se ven superadas por sus circunstancias y sienten que no cuentan con los recursos necesarios para poder salir adelante con la situación que les ha tocado vivir.

La autoestima es la forma en que una persona se valora a sí misma. Tiene que ver con cuánto se aprecia, se respeta y confía en sus propias capacidades. Una autoestima saludable no significa sentirse perfecto, sino poder reconocerse con virtudes y también con aspectos a mejorar, sin perder el respeto hacia uno mismo.

El autoconcepto, en cambio, se refiere a la idea que cada persona tiene sobre quién es. Incluye las creencias y percepciones sobre nuestras cualidades, habilidades, personalidad, valores y roles en la vida.

Ambos conceptos están muy relacionados. El autoconcepto tiene que ver con cómo me describo, mientras que la autoestima se relaciona con cómo me siento con respecto a esa imagen de mí mismo/a.

Por eso, trabajar en conocerse mejor y desarrollar una visión más realista y compasiva de uno mismo puede contribuir a fortalecer la autoestima.

Ambos aspectos se va desarrollando desde la infancia a través de las interacciones con el entorno teniendo una capital importancia el trato que se recibe de las figuras de apego primarias. En terapia se puede trabajar para conocer, favorecer y reparar estos procesos, ayudando a la persona a identificar las creencias que ha construido sobre sí misma, comprender de dónde proceden y cómo influyen en su manera de percibirse y relacionarsemcon el mundo. A partir de ahí, el proceso terapéutico busca promover una mirada más realista, compasiva y flexible hacia uno mismo, facilitando la reconstrucción de un autoconcepto más integrado y el fortalecimiento de una autoestima más estable y ajustada.