Las terapias se enfocan desde una perspectiva cognitivo-conductual, incluido mindfulness (conciencia o atención plena), en combinación con EMDR cuando éste abordaje terapéutico es aconsejable.
En caso de ser necesario se mantiene una colaboración directa con psiquiatras, así como con otros profesionales de diferentes especialidades, con el fin de aportar a las personas que lo requieran una intervención integral, desde un enfoque multidisciplinar.






